Reflexión sistémica sobre parejas: más allá de lo funcional
En muchas parejas, todo puede funcionar “bien” en lo práctico: se pagan cuentas, se organizan tareas, se cuida el hogar y se comparten responsabilidades. A primera vista, parece que la relación está equilibrada.
Sin embargo, desde una mirada sistémica, una pareja no se sostiene solo con lo funcional. La conexión emocional —esa capacidad de sentirse vistos, escuchados y acompañados mutuamente— es la base que mantiene vivo el vínculo.
Cuando esta conexión falta o es esporádica:
La intimidad se convierte en un acto mecánico o distante.
Los gestos de cuidado se sienten más como obligaciones que como elección.
La pareja puede parecer “en orden” por fuera, pero internamente hay vacío o soledad.
Lo sistémico nos enseña: cada miembro de la pareja tiene un lugar que equilibrar. No basta con cumplir roles prácticos; es necesario estar presentes como adultos, mirarse y sentirse elegidos, respetando la historia, las emociones y la vulnerabilidad de cada uno.
Invitación a la reflexión:
Preguntate hoy:
¿Mi pareja y yo estamos conectados emocionalmente, o solo en lo funcional?
¿Qué pequeños gestos o momentos nos ayudarían a sentirnos vistos y acompañados de verdad?
¿Qué puedo hacer yo desde mi lugar para traer presencia y cercanía sin esperar que todo cambie afuera?
Una relación equilibrada se construye cuando lo práctico y lo emocional caminan juntos, y cada uno ocupa su lugar de adulto, dejando espacio para la ternura y el encuentro genuino
Los abrazo gracias por leernos Maca.
